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Seguramente os hayáis preguntado alguna vez cómo funciona el tema de la distribución y comercialización de los mariscos. Si sois compradores habituales en el supermercado probablemente lo encontréis ya envasado en mallas, en el caso de los moluscos o en bandejas los crustáceos, sobre todo si vais a grandes superficies, donde se ofrece incluso cocido.

El caso es que existen empresas detrás que sirven a estas superficies de marisco siempre fresco. Son los viveros, organizaciones especializadas en ofrecer producto vivo y que para ello tienen una infraestructura pensada para ello.

Este pasado fin de semana fuimos al puerto de Vigo y visitamos uno de estos viveros. Nuestro objetivo eran los bogavantes, pero pudimos comprobar cómo cuidan con mimo a centollos, bueyes, pulpos, nécoras, etc..

Según nos contaron en Mariscos Carnero, su forma de trabajo es comprar a varios pescadores de la ría de Arosa, especializados en mariscos, por lo que el origen salvaje y gallego está garantizado. Una vez en sus instalaciones, el marisco no sólo no sufre, sino que engorda en sus cetáreas y la cadena de distribución se asegura que llega vivo al punto de venta.

Si queréis tener la misma experiencia que nosotros, no tenéis más que acercaros y realizar vuestra compra directamente en el vivero, además de que os lo sacan del agua en vuestra presencia (con lo que podéis escoger el que queráis), os explican muy amablemente, procedencia, especies y todo lo que queráis saber.